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Guía para familias

GPS en el fútbol base: qué mide y para qué le sirve a tu hijo

El GPS ya no es solo cosa de profesionales. Bien usado, convierte en números lo que antes era una intuición: cuánto corre, a qué intensidad y si está mejorando o necesita bajar.

Qué es y cómo se lleva

Es un dispositivo pequeño que el jugador lleva en un chaleco ajustado, a la altura de la espalda, entre los omóplatos. Durante el entrenamiento registra sus desplazamientos y sus esfuerzos, y al terminar se descargan los datos. No molesta para jugar: a los pocos minutos el jugador se olvida de que lo lleva.

Qué mide

  • Distancia total recorrida.
  • Distancia a alta velocidad y número de sprints: los esfuerzos que más cansan y que más se parecen a lo que decide un partido.
  • Velocidad máxima.
  • Aceleraciones y frenadas: arrancar, frenar y cambiar de dirección cuesta mucho, aunque no se recorran muchos metros.
  • Carga: un valor que resume el esfuerzo total de la sesión y permite compararla con otras.

Qué no mide

El GPS dice cuánto y a qué intensidad se mueve el jugador, pero no si lo hace bien. No mide su técnica, sus decisiones ni su lectura del juego, y tampoco cómo se encuentra por dentro. Por eso los datos se interpretan siempre junto a lo que ve el preparador y a lo que cuenta el propio jugador sobre su semana. Un número suelto no dice nada; la evolución, sí.

Para qué sirve de verdad

  • Ver la evolución: comparar mes a mes si corre más rápido, aguanta más esfuerzos o recupera mejor.
  • Ajustar la carga: si un día llega con menos chispa de lo normal, se nota en los datos y se adapta el trabajo.
  • Planificar: saber cuánto ha trabajado ayuda a decidir qué toca la semana siguiente.
  • Volver de una lesión con cabeza: los datos ayudan a recuperar poco a poco los esfuerzos que hacía antes.
Los datos son una herramienta, no un examen No se trata de que el jugador corra cada vez más, sino de que entrene lo que necesita. A veces la mejor decisión que sale de los datos es bajar.

¿A partir de qué edad?

Con niños pequeños lo importante es moverse y jugar, y los datos aportan poco. Cobra sentido cuando el jugador ya compite con regularidad y entrena varios días a la semana, y sobre todo a partir de la etapa del estirón, cuando más importa controlar la carga. Nosotros lo usamos desde la categoría infantil.

Cómo lo usamos nosotros

En el Acompañamiento del jugador el jugador entrena con un GPS de STATSports, una marca habitual en el fútbol profesional, en cada sesión presencial (60 a 80 minutos, en nuestra sede de Llíria). Cada mes recibe en la app un informe con sus datos, comparados con los meses anteriores, y su plan se revisa con esa información y con el formulario que rellena cada semana. Lo dirige un preparador graduado universitario en actividad física y deporte, con experiencia en clubes profesionales.

Preguntas frecuentes

Preguntas sobre el GPS

¿Es incómodo llevar el GPS?

No. Va en un chaleco ajustado a la espalda, pesa muy poco y a los pocos minutos el jugador se olvida de que lo lleva.

¿El GPS sirve para saber si mi hijo juega bien?

No. Mide cuánto y a qué intensidad se mueve, no su técnica ni sus decisiones. Por eso los datos se interpretan junto a lo que ve el entrenador.

¿Qué datos da exactamente?

Distancia total, distancia a alta velocidad, sprints, velocidad máxima, aceleraciones y frenadas, y una medida de carga que resume el esfuerzo de la sesión.

¿Desde qué edad tiene sentido usarlo?

Cuando el jugador ya compite con regularidad, y sobre todo a partir de la etapa del estirón. En nuestro Acompañamiento lo usamos desde la categoría infantil.

Sin compromiso

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Cuéntanos su edad, su posición y cómo entrena con su club, y te explicamos qué le aportaría un seguimiento con GPS.