La idea de fondo
La preparación física de un jugador joven no busca «ponerle fuerte» cuanto antes. Busca construir una base de movimiento, coordinación y fuerza que le permita jugar mejor, aguantar la temporada y protegerse de lesiones. Cada edad tiene su prioridad, y la edad que cuenta no es solo la del DNI: dos niños del mismo año pueden estar en momentos de desarrollo muy distintos.
De 6 a 9 años
Toca moverse mucho y de muchas formas: correr, saltar, girar, frenar, equilibrarse, lanzar. Se trabaja jugando, con balón casi siempre, y sin cargas añadidas. Es la etapa de la coordinación y la agilidad, y de que el niño disfrute del ejercicio.
De 10 a 12 años
Muchos entrenadores la consideran una etapa ideal para aprender movimientos nuevos. Se trabaja la técnica de carrera, la velocidad de reacción, los cambios de dirección y la fuerza con su propio peso (sentadillas, planchas, saltos, equilibrio), siempre cuidando que la técnica sea correcta.
De 13 a 15 años: el estirón
Es la etapa más delicada. Con el crecimiento rápido, la coordinación puede empeorar unos meses y aparecen dolores típicos del crecimiento en rodillas o talones. Toca:
- ajustar la carga y escuchar al jugador,
- mantener la técnica y la movilidad,
- introducir la fuerza de forma progresiva y supervisada,
- y consultar al médico ante un dolor que se repite.
De 16 a 18 años
El cuerpo ya admite un trabajo más parecido al del adulto: fuerza, potencia, velocidad y resistencia específica del fútbol, con un plan individual. Aquí cobra mucho peso entrenar las acciones de partido también con fatiga, para llegar con claridad a los últimos minutos.
Prevenir lesiones
- Calentar bien siempre, con movilidad, activación y cambios de dirección. Hay programas de calentamiento preventivo diseñados para el fútbol, como el FIFA 11+, con versión para niños.
- Fuerza, sobre todo de piernas, cadera y tronco: es de lo que más protege.
- Descanso: al menos uno o dos días a la semana sin deporte organizado, y dormir bien.
- No acumular: club, partido, tecnificación y colegio suman. Hay que mirar la semana entera.
Planificar la temporada y medir
Lo que más marca la diferencia no es un buen mes, sino una buena temporada: una preparación física planificada de septiembre a junio que tenga en cuenta la carga del club, el calendario de partidos y el momento de crecimiento del jugador.
Medir ayuda a hacerlo bien. Con datos de cada sesión y de los partidos (distancias, esfuerzos, velocidad) se ve si el jugador va cargado, si está mejorando o si conviene bajar, y se ajusta el plan a lo que de verdad necesita.
Cómo te podemos ayudar
Nuestro Acompañamiento del jugador es un seguimiento individual durante toda la temporada para jugadores que ya compiten: una sesión presencial a la semana que alterna preparación física y trabajo específico de su posición, datos de GPS, análisis de sus partidos en vídeo y soporte al jugador y a la familia.
TNGS Academy